Todos los días

“Escribe todos los días, aunque sea la lista de la compra” me dijo Joe Haldeman hace veinte años.

Tuve la fortuna de conocer en persona a Haldeman gracias a mi trabajo en la radio. Yo ya había leído y releído “Forewer war”, su obra más conocida, y estaba más nervioso que una groupie ante su ídolo.

Fue cercano, amable y muy cariñoso. Su mujer Gay Potter ejercía de interprete y cómplice y le apuntaba pequeños detalles. Recuerdo que hablamos durante más de dos cintas TDK de 90 y recuerdo lo que me dijo sobre este oficio de juntar letras: “Llora, ríe, folla, emborráchate y cuéntalo. Aunque nadie te vaya a leer nunca, porque tienes que escribir para ti. Lo que a ti te guste, lo que quieras contar y lo que te gustaría leer, pero escribe todos los días de tu vida. Un día sin escribir es un día sin entrenar, sin jugar con las palabras, con las historias, con los personajes.”

Eso intento hacer: escribir todos los días. A veces una docena de tuits, a veces un capítulo entero de algo que tenga en mente, a veces en este blog o en los otros, pero todos los días. Incluso he llegado a escribir la lista de la compra, que quedó más o menos así:

Agazapado y asustado comprendió que no tenía escapatoría si se quedaba entre las tónicas y las cervezas. Rodó sobre si mismo mientras le perseguían disparandole arroz, unos tres paquetes y lanzándole comida seca para perros. No tuvo más remedio que responder con un brick de nata, dos paquetes de bacon y un paquete de espagueti o de macarrones, daba igual.

Al final pudo huir gracias a que sus enemigos resbalaron entre tomates, cebollas y un calabacín. Aprovechó para recoger un frasco de espárragos y se marchó, disfrutando de una Coca-Cola.

La dejé en el carro del supermercado y me pregunto ¿la leyó alguien más?

Sigo escribiendo…

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Holocausto Manhattan, de Bruno Nievas

Holocausto Manhattan“Un profesor de universidad obsesionado con una nueva droga. Una agente de policía novata en un sistema corrupto. Un misterioso millonario en silla de ruedas… y una bomba atómica que se dirige al centro de Manhattan. Es 10 de septiembre de 2010. Pero este es solo el final de la historia. Auschwitz, febrero de 1944. Aquí comenzó el fin del mundo.” (Del blog de Bruno Nievas)

Este resumen se queda tan corto… Comencé la lectura de “Holocausto Manhattan” casi al acabar “Realidad Aumentada” (La primera novela de Nievas) y con la sensación de que ahí había un enorme autor que podía contar excelentes historias. No me equivoqué.

En “Realidad aumentada” Nievas tontea con la ciencia ficción de una manera muy inteligente, pero lo que hace en “Holocausto Manhattan” es enseñarle a Hollywood lo que tiene que ser una historia de acción.

Es así: más que una novela son dos, con sus dos tramas separadas en el tiempo que confluyen espectacularmente y que te tienen decidiendo cual te atrapa más a cada página.

Además Nievas no parece querer lectores comodones porque te obliga a ubicarte sin indicación previa. No hay títulos de capítulo tipo “Manhattan, 2010” o similares, sino que su estilo cambia, su prosa varía como lo hace un director de cine (uno bueno) con la fotografía y el ritmo. La única comparación visual que se me ocurre es “El último emperador” con sus juegos de iluminación que te sitúan en el marco temporal.

Los personajes están maravillosamente construidos y los adoras o detestas rápidamente. Incluso puedes simpatizar con un canalla o, para mi gusto lo mejor, con una víctima que en manos de cualquier otro escritor sería un “secundario sin nombre”.

Podría contar más cosas, pero no quiero destripar nada, y debo acabar aquí con esta recomendación: si este verano tienes tiempo para sólo un libro, que sea “Holocausto Manhattan”.

Disfrutémosla hasta que Hollywood la adapte y la estropee.

Sigo escribiendo…

Detalles tontos que te atascan

Cuando has acabado tu libro lo que estás deseando es publicarlo. Y que sea ya. Cualquier traba o problema da mucha rabia, máxime cuando te consideras más escritor que editor por mucho que te autoedites, pero hay detalles que no se pueden dejar pasar.

1) ¿Qué demonios es eso? Comentando por Twitter con un amigo las fases de la autoedicción vía CreateSpace me decía que no quería tener que esperar varios meses para que le diesen el “tax identification number” estadounidense para poder publicar.

No es necesario.

Sí, CreateSpace es una filial de Amazon con sede en EE.UU. y como tal te pide que incluyas, cuando te das de alta, ese número de identificación fiscal… ¿Os suena? Es el NIF de toda la vida español. Y puedes usarlo para continuar con el proceso de registro. Tan sólo hay que tener la precaución de marcarlo como “individual”, el equivalente español de “particular” porque si lo marcas como empresa o autónomo el formato en los Estados Unidos cambia.

2) Ya está corregido. Seguro que has revisado varias veces tu libro, seguro que lo has leído con el deleite cuasi onanista que eso te provoca, pero… ¿Lo ha leído alguien más? ¿Te lo han corregido bien? Es muy importante que el libro no contenga erratas ortotipográficas (Sí, fue muy simpático el Sr. Qwerty cuando puso juntas la B y la V y la N y la M para los hispanoescribientes) que delatan una pobre edición.

Pasa tu libro a alguien de confianza, que sea puñetero al leer (en mi caso mi cuñada y un amigo) y que te corrija los errores. No se trata de lo buena que es la trama o lo bien que construyes personajes (eso es otro tema) sino de que no salga editado, ni en ebook, con meteduras de pata.

Y si no, siempre puedes contratar un servicio profesional que te lo corrija. Hay muchos por Internet, pero yo no los uso.

3) Tengo una portada chulísima. Seguro ¿Te la has hecho tú? Pues a no ser que seas un mago del diseño, mejor que te la retoque alguien que sepa… Y ojo con las dimensiones y los PPP (Puntos por pulgadas) de resolución o te encontrarás con un libro pixelado. Mi primera versión de “Se puede ser imbécil a los 40 años” ha salido con una portada “muy bonita” que hice yo mismo… Menos mal que en breve tendré una mucho más profesional. 😀

Todavía hay gente que se compra los libros por la portada y no por lo que le hayan contado sobre el libro, porque “quieren leer algo”… Pues tu portada tiene que ser la releche en verso y perdón por la ordinariez, pero es así. Tu portada será el comercial que hará que se fijen en tu libro por encima de otros.

Un ejemplo (para mí gusto) de portada espectacular es esta de “Holocausto Manhattan” de Bruno Nievas:

Holocausto Manhattan¿Por qué es tan importante? Porque tu libro tendrá que competir con otros miles y esta portada, en tonos cálidos y opresivos, con esa ominosa esvástica, llama mucho la atención. (Amén de que el libro es excelente y os lo recomendaré en otro post).

4) Lo he hecho todo, o algo, mal. No pasa nada. Lo más útil de CreateSpace y Amazon es que mantienes el control absoluto sobre tu obra.

Puedes cambiar lo que quieras, cuando quieras y las veces que quieras. Y cuando digo quieras es “necesites”. Y cuando digo las veces que quieras es “siempre y a cualquier hora”.

Puedes corregir el texto y volver a subirlo. Así eliminarás erratas o podrás añadir texto extra como publicidad de otros libros tuyos o una nueva versión.

Puedes volver a subir la portada y así darle un aire renovado a tu libro. Si lleva unos meses circulando y no se vende mucho, quizás un cambio de look le venga bien.

Y este proceso lo puedes hacer las veces que necesites, porque en cuanto esté subido a la web, los siguientes lectores que se hagan con tu libro tendrán la versión corregida.

En resumen: Al no tener que hacer una edición de miles de ejemplares y al tener el control que hemos comentado, tus libros siempre estarán “a punto y perfectos”.

Sigo escribiendo…

¿Cómo publicaste?

“Te habrá costado un dineral”, “¿Cómo amortizas la inversión?”, “Pero eso no es posible” son algunas de las frases que he escuchado, y aún oigo, cuando cuento como edité “Antonio mató a Luis en la cocina con un hacha porque le debía dinero” y “Se puede ser imbécil a los 40 años”.

Ambos los he editado con Amazon, en concreto con su servicio KDP (Kindle Direct Publiching) y no me ha costado ni un euro.

“Ya, pero yo no quiero leerlo en un ebook, yo lo quiero en papel” es la segunda frase que suele acompañar a las anteriores y cuya respuesta es: También están en papel.

Y vuelta a empezar con que si “¿Cuántos ejemplares has impreso?” y similares.

Ninguno.

Aclaremos conceptos: NO necesitas gastar ni un duro para publicar tus libros.

¿Cómo? Primero abriendo una cuenta en CreateSpace que es una división de Amazon. En esta web puedes cargar el contenido de tu libro, tu portada, etc y publicarlo en lo que llaman “Impresión a demanda”. Es decir: compran 20 libros tuyos, imprimen 20 libros tuyos.

Y no te cuesta ni un duro. Además, CreateSpace te genera automáticamente un ISBN para tu libro, con lo que ya empiezas ahorrando costes.

La calidad del producto final depende sobre todo de lo que tú hayas hecho, porque la impresión y encuadernado de CreateSpace es muy decente y van ampliando posibilidades cada día.

Además, puedes convertir automáticamente tu libro a Ebook de Kindle, con lo cual te ahorras el proceso (a veces farragoso) de convertir a .mobi tu original. Recuerdo la cara de cretino que se me quedaba cada vez que intentaba crear un “índice adecuado para amazon” en mi primer ebook y era incapaz. CreateSpace hace eso por ti también.

En futuros post os desgranaré truquillos y errores que yo cometí para que no caigáis vosotros.

Sigo escribiendo…

No es tan difícil

Me gusta escribir, aunque me suelo definir como guionista porque lo de “escritor” me parece que es para la gente que admiro, y he conseguido publicar varios libros que están encontrando a sus lectores poco a poco.

Soltaré aquí mis reflexiones más serias sobre este mundo aparentemente “tan difícil” de la autoedición, consejos (sobre todo mis monumentales metidas de pata y así las evitéis) para que os sea más fácil publicar y opiniones sobre libros que me gusten.

Empiezo este blog porque me gusta compartir lo poco que sé y porque ya son muchos los que me piden que les ayude a autoeditarse con Amazon (Sí, hay otros sistemas, pero no los conozco) y de este modo quedará negro sobre blanco para que se pueda consultar.

Sigo escribiendo…