Me mudo…

Amigos, el recorrido de este blog ha sido muy superior a lo que yo esperaba, así que, desde ahora mismo, me mudo a

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Nos leemos ahí.

Sigo escribiendo…

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El poder de Twitter

A raíz de leer este interesante artículo de Marlene Moleon me doy cuenta de que aún puede quedar gente que piense que Twitter es una red social “insustancial” y llena de “cháchara incoherente”. Nada más lejos de la realidad.

El poder de Twitter es descomunal. Y más para un escritor indie. Es la máquina de promoción perfecta, es el boca-a-boca llevado al extremo tecnológico.

Empecé en Twitter por un desencanto personal en Facebook (una discusión acerca de la hipocresía humana me hizo darme cuenta de la endogamia de la red de Zuckerberg) y descubrí un mundo de libertad donde absolutos desconocidos podían pensar como yo, podían expresar ideas diferentes y donde decías lo que te daba la gana sin arriesgarte a que tu primo, tu cuñado o tu sobrina te censuraran por hablar.

Siempre digo que “hay muchos Twitter” y es verdad: hay gente comprometida socialmente que lucha por lo que considera justo, hay periodistas (de carrera y aficionados) que te informan de lo que ocurre a la velocidad de la fibra óptica y antes de que “Los Medios” se enteren. Y luego estamos los que hacemos el ganso: los que nos dedicamos a tuitear sobre humor, a hacer juegos de palabras, a construir microescenas cómicas… Yo me metí en este último grupo voluntariamente porque es lo que he hecho toda mi vida, aunque también reconozco que muchos de mis tuits tiene mucha crítica a los políticos actuales (sean del pelaje que sean).

Cuando me decidí a publicar mi primer libro “Se puede ser imbécil a los 40” ya tenía una buena legión de followers (unos nueve mil) que me ayudaron con la promoción muchísimo. Después llegó “Antonio mató a Luis…” y la cosa se disparó con más followers, más ayuda, más apoyo y… @Luis_Endera.

¿Por qué nombro a un follower en particular? Por un motivo muy sencillo: Luis leyó “Antonio mató a Luis…” y decidió que quería hacer una película con esa novela mía. De no haber existido Twitter no hubiera sido posible, estoy convencido.

Y después llegó @Picuetin, con el que contactamos Luis y yo también por Twitter y que protagonizará la película… Y @Eva_Hache que leyó también la novela y dijo que le había gustado en Twitter y… Mucho más que no hubiera sido posible sin esa red social. Mis novelas han llegado al #1 de amazon gracias a los 140 caracteres que pueden parecer muy poco, pero que, creedme, son mucho.

¿Y porqué Twitter sí y otras redes no? Por algo muy sencillo: el comprador de amazon lo hace “a un click” y si ha visto comentarios positivos, recomendaciones y el enlace a tus libros en Twitter, tan solo tiene que hacer un gesto con el ratón.

Lo bueno es que ahora ya no me recomiendan únicamente “mis amigos” y me encuentro con gente, que no me sigue, hablando (incluso bien) de mis novelas.

Y no sólo de recomendaciones vive el indie… Me ha permitido entrar en contacto con otros autores en la misma situación que yo, intercambiar experiencias, aprender muchísimo, forjar amistades… En resumen: hacer un master en esto nuestro y acariciar el éxito con mis novelas.

Todo ese éxito se lo debo a la gente que desde el principio me apoyó en Twitter y a los que dediqué mi segunda novela “Una conspiración mundial secuestró a mi perro…”. GRACIAS.

Sigo escribiendo…

La duda

Estoy escribiendo mi tercera novela. No tiene nada en común con las dos anteriores –aunque prometo acabar las aventuras de esos locos apellidados McPhee en un futuro con un cierre a la altura– ya que es mi primera incursión en el género negro. El cambio es tan radical que incluso el título se va al extremo contrario: de los larguísimos “Antonio mato a Luis en la cocina con un hacha porque le debía dinero” y “Una conspiración mundial secuestró a mi perro para que yo no contara nada de lo que sabía” he pasado a una sola palabra.

El género negro me gusta, me divierte y apasiona como lector. Su casi natural machihembrado con el thriller me gusta más aún si cabe y creo que estoy escribiendo una historia con todos los elementos necesarios para que el lector la disfrute.

Pero tengo un problema.

Tengo que matar a uno de los protagonistas y no sé si voy a ser capaz. Intentaré explicarme sin revelar nada. Hay escritores que planifican sus obras al milímetro, durante mucho tiempo, y luego las escriben y hay autores que se sientan a escribir y dejan que la historia los lleve. Yo estoy a mitad de camino. Como guionista me gusta tener clara la estructura, la escaleta que se diría en TV y los puntos claves de la trama pero me encanta que las cosas se salgan de madre, que haya improvisación, al igual que sucede en un buen programa de radio o TV y en una novela que los personajes “hagan lo que tienen que hacer”.

En esta tercera había planeado inicialmente un determinado suceso que incluía la muerte de uno de los personajes (Al ser género negro tengo bastante sangre encima de las teclas ya y no me asusta) pero me encuentro con que le tengo cariño, mucho y me gustaría darle otra oportunidad.

No se trata de salvar a ese personaje para planear una secuela, no. Esta historia me gusta tal cual es y si me quejo como espectador de que tal serie ha sido alargada innecesariamente por los productores, como indie puedo hacer lo que me de la gana y eso incluye no sentirme obligado a escribir una segunda parte.

No es eso.

¿Qué hago? Me mantengo fiel a mi plan original o improviso dado que la historia me lo permite.

No lo sé pero la terapia de ponerlo aquí, negro sobre blanco, me ha dado una idea… Gracias por escucharme.

 

Sigo escribiendo…

Lector

Sinceramente nunca pensé que me fuesen a definir alguna vez como escritor, pero afortunadamente para mí está ocurriendo. En los últimos meses me presentan como tal, me hacen entrevistas y parece que mis chaladuras gustan. No puedo esta más feliz pero… No es cierto.

No soy escritor, soy un loco que se ha lanzado a publicar sus propias historias, soy un indie, un zumbado o, quizás como dicen los sajones, un “vanity publisher” que quería ver su obra “en papel”. Ojo, que no creo que por autopublicarte no seas escritor porque hay indies que están haciendo Literatura con mayúsculas y no sólo productos de consumo masivo dirigidos al gran público de manera borreguil, como tampoco creo que porque una editorial “de toda la vida” te ponga delante un contrato ya te codees con Faulkner, Austen, Vargas Llosa u otros “de verdad” escritores.

Soy lector, eso sí. No sólo por estadística, claro: dos novelas publicadas frente a cientos leídas me darían la razón automáticamente. Lo he sido toda mi vida y lo seguiré siendo. Es una forma de vida. Devoro todo lo que cae en mis manos y gracias a los precios de los ebooks actuales no me duele comprarme 10 libros por el equivalente que me gastaba antes en papel. El problema es que “se m’acumula la feina” que dicen los catalanes. Aún así saco tiempo para leer de donde sea, porque si quiero que de verdad me llamen algún día en serio “escritor” antes tendré que haber sido un lector enorme, un fagocitador de historias, un hambriento de letras. A veces me gustaría tener días de 48 horas para poder leer todo lo que me interesa.

Para mí no hay otro modo de poder contar después mis historias.

Sigo escribiendo… Y leyendo.

Cuando 2013

Supongo que será la influencia de haber trabajado en medios de comunicación desde que era un crío, pero no me resisto a hacer mi propio y endogámico resumen del año 2013. Pero ni voy a tirar de hemeroteca ni de archivos, voy a hacerlo con las tripas, con las mías, que son las que mejor conozco. Debido a esto no habrá orden ni concierto, como la vida misma, vamos.

Recuerdo que el año empezó agridulce, por una parte celebrando el año nuevo con mi mujer y un buen amigo y por otra con la amenaza cada vez más cercana del cierre de Punto Radio –me niego a llamarla ABC, era Punto Radio– que se concretó tres meses y medio después. Fue un día muy emotivo, con amigos y compañeros con los ojos rojos en la redacción, con un Luis del Olmo amargado por esta situación tan surrealista… A mí me habían echado de muchos sitios, ora por baja audiencia del programa, ora por temas políticos, pero nunca jamás había sido testigo en primera persona del cierre de un medio de comunicación. La estafa esta que han llamado crisis se cobraba otra pieza.

Entonces todo empezó a cambiar. El primero yo. Comencé a disfrutar de cosas que antes se me escapaban como cocinar deliciosas cenas por la décima parte de lo que me costaban en un restaurante, releer libros que mal leí en su momento, reparar cosas que antes tiraba, etc. Me negué a que la crisis me afectara más allá de lo económicamente obvio, me hice la firme promesa de que nos dejarían sin un euro, pero no sin sentido del humor.

Llegó La Noche, con mayúsculas, esa noche en la que fui capaz de comenzar a escribir una novela, de humor absurdo, como a mí me gustan, y de crear 60 páginas de tirón. Me sentí el hombre mas vivo sobre la Tierra. Las carcajadas de mi mujer cuando la empezó a leer me animaron a seguir. Y seguí y seguí y seguí y escribí otra y llegaron las primeras buenas críticas, el apoyo de amigos de Twitter y mis libros alcanzaron los primeros puestos de ventas en Amazon, y me sentí millonario…

En el camino conocí a Luis Endera, un loco que estaba peleando por financiar mediante crowfunding su primera película. Obviamente lo ha logrado. A Bruno Nievas, pediatra y escritor cuya primera novela fue rechazada por varias editoriales, la colgó en Internet y hoy se lo rifan. A Javier Muñiz, tan creativo como joven, que ha tenido la genial idea de convertir su CV en un videojuego y lo han entrevistado desde todas las esquinas del planeta. A Enrique Laso, marketiniano y runner, que ha sido numero uno mundial en Amazon sin el apoyo de una editorial detrás. A Gabri Ródenas, escritor con una visión de la promoción única, capaz de invitar a café a sus lectores y de incluir bandas sonoras a sus libros. A Blanca Miosi, autora peruana que derrocha generosidad en su trato e historias soberbias en sus páginas. A Lidia Herbada que ha actualizado al siglo XXI el concepto de comedia romántica. A más gente increíble que me han ayudado, apoyado, leído y corregido y de las que he aprendido tanto estos meses.

De este 2013 me quedo con maravillosos momentos, como cuando llegó a casa mi primer libro en papel; cuando mi mujer empezó a trabajar y me dijo “Tú dedícate a escribir”; cuando mis amigos Yago, Robert, Toni, Vicente, Rita y Sacha me mejoraron el final y medio libro de “Una conspiración mundial secuestró a mi perro…”; cuando mi exjefe y aún así amigo, Juanra Lucas, me escribió el prólogo de ese mismo libro; cuando mi cuñada y aún así también amiga, Cristina, me hizo la portada de “Antonio mató a Luis…”; cuando Endera me llamó para decirme que quería llevar esta novela al cine…

Otros “cuandos” que me encanta recordar son: la paella en casa de Kikolo y su mujer, con esa perra Tara que nos enamoró a todos; las copas con Marta, Franxo y Pani en Valencia, con ataques de risa incluidos; las visitas a Córdoba con la enorme generosidad y amor de Fran y Merche; el nacimiento de una camada de gatitos en casa ejerciendo yo de comadrona de Carlota, inexperta madre a sus nueve meses; el final del Master de mi mujer, saltándose las lágrimas de la emoción…

Han sido tantos “cuando” que, echando la vista atrás, este 2013 ha sido un año cojonudo.

Gracias a todos, menos al Gobierno.

El después

PortadaPapel001Escribo esto justo tras haber subido a CreateSpace todos los archivos de mi nueva novela “Una conspiración mundial secuestró a mi perro para que yo no contara todo lo que sabía”.

Estoy agotado.

Ya sé que muchos dicen que escribo a toda velocidad, que si soy el nuevo Cesar Vidal (no, gracias) y que si escribir humor es fácil. Bueno, es su opinión.

Ahora me entran los miedos ¿Se entenderá? ¿Se me habrá escapado alguna errata? Mis lectores beta (gracias, benditos) me dicen que está bien, mi intuición lo mismo, como las varias y concienzudas correcciones que hemos hecho varias personas, pero ahora soy todo dudas.

Es curioso porque con la primera novela no me pasó. Supongo que era la inconsciencia de escribir algo sin mayor pretensión que reírme yo y que lo leyeran tres. Pero esto ya se ha vuelto algo más serio.

Lo más gracioso es que estoy convencido de que esta segunda es mucho mejor que “Antonio mató a Luis en la cocina con un hacha porque le debía dinero” en todos los aspectos: los personajes, las tramas (¡Gracias Bruno Nievas!), el final (¡Gracias Yago y Robert!), todo… Pero ahora no lo veo.

Voy a desconectar un rato, a olvidarme de la novela hasta que CreateSpace me mande ese mail que todos esperamos cuando le damos a “Submit”.

Hoy no sigo escribiendo…

“Antonio mató a Luis en la cocina con un hacha porque le debía dinero” THE MOVIE

En3D

Sí, el título es correcto. La película sobre mi ópera prima. Debo confesar que me he guardado esta información bastante tiempo –y lo mío me ha costado porque soy bastante bocazas– desde que Luis Endera me lo propuso.

No podía ser otro director, no. Tenía que ser Luis Endera, el hombre que se sacó de la manga un crowfunding para llevar a la gran pantalla el libro “Desde el Infierno” de Enrique Laso. Y lo ha conseguido, ha juntado dinero suficiente para rodar, montar y estrenar su largo.

A estas alturas “Desde el Infierno” (La película) está en su fase final de montaje y postproducción. Uno, que ha tenido la suerte de colarse en el rodaje, os puede decir que tiene muy buena pinta, que cumple los requisitos del género y que el propio Enrique Laso estuvo al pie del cañón aportando y apoyando el proyecto desde el primer momento.

Conocí a Endera por el tema de su famoso crowfunding a través de Twitter. Entablamos contacto y nos pusimos a charlar de nuestras cosillas. Y se leyó “Antonio mató a Luis…” de una sentada una tarde del pasado verano.

Acto seguido me llamó para proponerme esta locura: llevar al cine las desventuras y aventuras de Flanagan McPhee. No me pude negar. No, con alguien como Endera que conoce bien el terreno que pisa y que piensa, como yo y muchos otros, que la mejor manera de hacer algo es hacerlo uno mismo.

En breve comenzará la fase de adaptar el guión, en la que participaré, de buscar a los protagonistas (aunque ya hay un par tocados y les ha gustado la idea), de todas esas cosas que hacen la gente del cine.

No estoy ilusionado, estoy lo siguiente.

¿Y tú? ¿A quién pondrías a hacer de Flanagan McPhee, Marieta, la Princesa Koala, M.A. Gufo..?