La duda

Estoy escribiendo mi tercera novela. No tiene nada en común con las dos anteriores –aunque prometo acabar las aventuras de esos locos apellidados McPhee en un futuro con un cierre a la altura– ya que es mi primera incursión en el género negro. El cambio es tan radical que incluso el título se va al extremo contrario: de los larguísimos “Antonio mato a Luis en la cocina con un hacha porque le debía dinero” y “Una conspiración mundial secuestró a mi perro para que yo no contara nada de lo que sabía” he pasado a una sola palabra.

El género negro me gusta, me divierte y apasiona como lector. Su casi natural machihembrado con el thriller me gusta más aún si cabe y creo que estoy escribiendo una historia con todos los elementos necesarios para que el lector la disfrute.

Pero tengo un problema.

Tengo que matar a uno de los protagonistas y no sé si voy a ser capaz. Intentaré explicarme sin revelar nada. Hay escritores que planifican sus obras al milímetro, durante mucho tiempo, y luego las escriben y hay autores que se sientan a escribir y dejan que la historia los lleve. Yo estoy a mitad de camino. Como guionista me gusta tener clara la estructura, la escaleta que se diría en TV y los puntos claves de la trama pero me encanta que las cosas se salgan de madre, que haya improvisación, al igual que sucede en un buen programa de radio o TV y en una novela que los personajes “hagan lo que tienen que hacer”.

En esta tercera había planeado inicialmente un determinado suceso que incluía la muerte de uno de los personajes (Al ser género negro tengo bastante sangre encima de las teclas ya y no me asusta) pero me encuentro con que le tengo cariño, mucho y me gustaría darle otra oportunidad.

No se trata de salvar a ese personaje para planear una secuela, no. Esta historia me gusta tal cual es y si me quejo como espectador de que tal serie ha sido alargada innecesariamente por los productores, como indie puedo hacer lo que me de la gana y eso incluye no sentirme obligado a escribir una segunda parte.

No es eso.

¿Qué hago? Me mantengo fiel a mi plan original o improviso dado que la historia me lo permite.

No lo sé pero la terapia de ponerlo aquí, negro sobre blanco, me ha dado una idea… Gracias por escucharme.

 

Sigo escribiendo…

Holocausto Manhattan, de Bruno Nievas

Holocausto Manhattan“Un profesor de universidad obsesionado con una nueva droga. Una agente de policía novata en un sistema corrupto. Un misterioso millonario en silla de ruedas… y una bomba atómica que se dirige al centro de Manhattan. Es 10 de septiembre de 2010. Pero este es solo el final de la historia. Auschwitz, febrero de 1944. Aquí comenzó el fin del mundo.” (Del blog de Bruno Nievas)

Este resumen se queda tan corto… Comencé la lectura de “Holocausto Manhattan” casi al acabar “Realidad Aumentada” (La primera novela de Nievas) y con la sensación de que ahí había un enorme autor que podía contar excelentes historias. No me equivoqué.

En “Realidad aumentada” Nievas tontea con la ciencia ficción de una manera muy inteligente, pero lo que hace en “Holocausto Manhattan” es enseñarle a Hollywood lo que tiene que ser una historia de acción.

Es así: más que una novela son dos, con sus dos tramas separadas en el tiempo que confluyen espectacularmente y que te tienen decidiendo cual te atrapa más a cada página.

Además Nievas no parece querer lectores comodones porque te obliga a ubicarte sin indicación previa. No hay títulos de capítulo tipo “Manhattan, 2010” o similares, sino que su estilo cambia, su prosa varía como lo hace un director de cine (uno bueno) con la fotografía y el ritmo. La única comparación visual que se me ocurre es “El último emperador” con sus juegos de iluminación que te sitúan en el marco temporal.

Los personajes están maravillosamente construidos y los adoras o detestas rápidamente. Incluso puedes simpatizar con un canalla o, para mi gusto lo mejor, con una víctima que en manos de cualquier otro escritor sería un “secundario sin nombre”.

Podría contar más cosas, pero no quiero destripar nada, y debo acabar aquí con esta recomendación: si este verano tienes tiempo para sólo un libro, que sea “Holocausto Manhattan”.

Disfrutémosla hasta que Hollywood la adapte y la estropee.

Sigo escribiendo…